TIPOS DE GRANOS DE CAFÉ

Tipos de grano

ARABICA Y ROBUSTA

Los árboles de café arábica se cultivan en terrenos de gran altitud, por lo que la recolección es mucho más costosa, es una planta más frágil a las condiciones climáticas y a la tierra. El árbol nos da un grano largo, elegante y con la característica línea en “S” en el centro. Si se compra bueno, suele ser unos de los mejores granos de café.

Los árboles de café Robusta crecen en grandes extensiones, cada planta aporta un altísimo rendimiento y se adaptan mejor a los cambios de tiempo. La robusta tiene mayor cantidad de cafeína, entre 2 y 3 veces más que la arábica.

¿En qué se diferencian el café Arábica y el café Robusta?
  • CULTIVO: El café Arábica se cultiva a gran altitud, mientras que el Robusta se cultiva en zonas más bajas y tiene mayor cantidad de cafeína.
  • AROMAS: El café Arábica es perfumado, dulce, ligeramente ácido, con extensos matices de sabor mientras que el Robusta es más amargo, con matices de frutos secos y madera.
  • PLANTA: Los árboles de la especie Arábica bajo libre crecimiento pueden llegar a medir entre 4 y 6 metros de alto, mientras que los árboles de la especie Robusta pueden llegar a medir entre 8 a 12 metros.
  • CAFEÍNA: El grano de café Robusta tiene un 3% de cafeína mientras que el Arábica tiene un 1,3%.
  • AZÚCARES: El café Arábica tiene un 60% de lípidos, el doble, casi, que el café Robusta.

cafe torrefacto…no gracias!

El café torrefacto es una “rareza” (desde un punto de vista negativo) que se comercializa en varios países del mundo, pero dónde más consumo se concentra es en España. Es un café natural mezclado durante su tostado con una proporción elevada de azúcar consiguiendo que, al alcanzar elevadas temperaturas, este se caramelice. Este tipo de café tendrá un color negro más oscuro, y un sabor más ácido que cualquier café natural.

Antiguamente, esta forma de producir café, se debía a la inexistencia de los métodos de envasados que hoy en día conocemos por lo que, el café tendía a enranciar debida a la humedad. La idea era, proteger el grano de café con azúcar para poder mantener las propiedades durante un periodo más largo ya que esto, le hace alejarlo del oxígeno.

En España, comenzó a consumirse durante la postguerra, ya que debido a la escasez por la que se vivía por aquellos momentos, era bastante dificultoso el acceso a las materias primas y a los bienes de primera necesidad, entre ellos, el café. Y es así, cómo al mezclar el café con azúcar y obtener café torrefacto podían obtener un 20% más de café que con la misma cantidad de café de grano natural. Además, su sabor más ácido conseguía que los consumidores pidieran una menor cantidad por taza.

Resumiendo, el café torrefacto produce un café de muchísima menos calidad, aunque debido a la tradición y a las costumbres tengamos como hábito consumirlo, no es, ni de lejos, el mejor café que podemos tomar. El simple hecho de que esté tostado con azúcar hasta que se quema y carameliza ya nos dice todo.